Reservar mesa

Mucho más quesentarse a comer.

Una casa de pueblo en mitad de Tres Cantos, donde se cocina a diario para que comer bien entre semana sea lo normal.

Fachada encalada de La Cocina de Dulcinea, con su molino de madera, bajo un árbol del amor en flor en la Plaza de la Encina
Comedor iluminado con velas: mesas de madera, ladrillo visto, contraventanas y tejadillo de pueblo

Una plaza,una puerta,un comedor.

Por fuera, una fachada blanca con su molino de madera y sus macetas, como un rincón de La Mancha. Por dentro, tejadillos, ladrillo visto, contraventanas y mesas de madera con luz de velas.

El nombre y la casa recuerdan a un pueblo castellano, pero sin disfraz: es un sitio para estar a gusto, comer con calma y volver la semana que viene.

Cocina española y mediterránea, de la de siempre, con la mirada puesta en el plato.

De cuchara

Lentejas, fabada, judías con morcilla, migas del pastor. Los platos que se hacen con tiempo y se notan.

De mercado

Pescado al horno o a la plancha, carnes estofadas, ensaladas generosas y verduras de temporada.

Con algún viaje

Un atún al teriyaki, unos tacos de ternera, un pollo al curry. La base es de aquí; la curiosidad, de todas partes.

El restaurante.

El comedor para el día a día, la terraza acristalada con estufas y la plaza, que en primavera se llena de flores.

Terraza acristalada con estufas, mesas con mantel de cuadros y ladrillo visto
Entrada del restaurante con la pizarra del menú del día junto a la puerta
Aperitivos fríos emplatados en fila, listos para salir a sala

Del desayunoa la sobremesa.

Abrimos de lunes a viernes. A las nueve, café y tostadas; a mediodía, el menú; y cuando hay algo que celebrar, la casa entera para tu grupo.

Bautizos, cumpleaños, comuniones y comidas de empresa, con menús cerrados y una mesa preparada para la ocasión.

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Nos vemos en la mesa.

Llámanos o escríbenos, dinos cuántos sois y a qué hora venís. Nosotros ponemos el mantel.

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